Archivo de la etiqueta: alemania

Cuento: Esperándolo a Tito

Cuento sobre fútbol de Eduardo Alfredo Sacheri.

A no asustarse porque es largo, pero vale la pena! Hace mucho tiempo lo escuche por radio y me emocioné a cada línea, que lo disfruten!Para los vagos que no quieren leer tanto, dejo el audio del relato por Alejandro Apo, es muy bueno, lástima la música de fondo que le han agregado…

Yo lo miré a José, que estaba subido al techo del camión de Gonzalito. Pobre,  tenía la desilusión pintada en el rostro, mientras en puntas de pie trataba de ver más allá del portón y de la ruta. Pero nada: solamente el camino de tierra, y al fondo, el ruido de los camiones. En ese momento se acercó el Bebé Grafo y, gastador como siempre, le gritó: “¡Che, Josesito!, ¿qué pasa que no viene el ‘maestro’? ¿Será que arrugó para evitarse el papelón, viejito?”. Josesito dejó de mirar la ruta y trató de contestar algo ocurrente, pero la rabia y la impotencia lo lanzaron a un tartamudeo penoso. El otro se dio vuelta, con una sonrisa sobradora colgada en la mejilla, y se alejó moviendo la cabeza, como negando. Al fin, a Josesito se le destrabó la bronca en un concluyente «¡andálaputaqueteparió!», pero quedó momentáneamente exhausto por el esfuerzo. Ahí se dio vuelta a mirarme, como implorando una frase que le ordenara de nuevo el universo. «Y ahora qué hacemo, decíme», me lanzó. Para Josesito, yo vengo a ser algo así como un oráculo pitonístico, una suerte de profeta infalible con facultades místicas. Tal vez, pobre, porque soy la única persona que conoce que fue a la facultad. Más por compasión que por convencimiento, le contesté con tono tranquilizador: «Quédate piola, Josesito, ya debe estar llegando». No muy satisfecho, volvió a mirar la ruta, murmurando algo sobre promesas incumplidas. Aproveché entonces para alejarme y reunirme con el resto de los muchachos. Estaban detrás de un arco, alguno vendándose, otro calzándose los botines, y un par haciendo jueguitos con una pelota medio ovalada. Menos brutos que Josesito, trataban de que no se les notaran los nervios. Pablo, mientras elongaba, me preguntó como al pasar: «Che, Carlitos, ¿era seguro que venía, no? Mira que después del barullo que armamos, si nos falla justo ahora…». Para no desmoralizar a la tropa, me hice el convencido cuando le contesté: «Pero muchachos, ¿no les dije que lo confirmé por teléfono con la madre de él, en Buenos Aires?». El Bebé Grafo se acercó de nuevo desde el arco que ocupaban ellos: «Che, Carlos, ¿me querés decir para qué armaron semejante bardo, si al final tu amiguito ni siquiera va a aportar?». En ese momento saltó Cañito, que había terminado de atarse los cordones, y sin demasiado preámbulo lo mandó a la mierda. Pero el Bebé, cada vez más contento de nuestro nerviosismo, no le llevó el apunte y me siguió buscando a mí: «En serio, Carlitos, me hiciste traer a los muchachos al divino botón, querido. Era más simple que me dijeras mirá Bebé, no quiero que este año vuelvan a humillarnos como los últimos nueve años, así quemejor suspendemos el desafío». Y adoptando un tono intimista, me puso una mano en el hombro y, habiéndome al oído, agregó: «Dale, Carlitos, ¿en serio pensaste que nos íbamos a tragar que el punto ése iba a venirse desde Europa para jugar el desafío?». Más caliente por sus verdades que por sus exageraciones, le contesté de mal modo: «Y decíme, Bebé, si no se lo tragaron, ¿para qué hicieron semejante kilombo para prohibirnos que lo pusiéramos?: que profesionales no sirven, que solamente con los que viven en el barrio. Según vos, ni yo que me mudé al Centro podría haber jugado». Habían sido arduas negociaciones, por cierto. El clásico se jugaba todos los años, para mediados de octubre, un año en cada barrio. Lo hacíamos desde pibes, desde los diez años. Una vuelta en mi casa, mi primo Ricardo, que vivía en el barrio de la Textil, se llenó la boca diciendo que ellos tenían un equipo invencible, con camisetas y todo. Por principio más que por convencimiento, salté ofendidísimo retrucándole que nosotros, los de acá, los de la placita, sí teníamos un equipo de novela. Sellar el desafío fue cuestión de segundos. El viejo de Pablo nos consiguió las camisetas a último momento. Eran marrones con vivos amarillos y verdes. Un asco, bah. Pero peor hubiese sido no tenerlas. Ese día ganamos 12 a 7 (a los diez años, uno no se preocupa tanto de apretar la salida y el mediocampo, y salen partidos más abiertos, con muchos goles). Tito metió ocho. No sabían cómo pararlo. Creo que fue el primer partido que Tito jugó por algo. A los catorce, se fue a probar al club y lo ficharon ahí nomás, al toque. Igual, siguió viniendo al desafío hasta los veinte, cuando se fue a jugar a Europa. Entonces se nos vino la noche. Nosotros éramos todos matungos, pero nos bastaba tirársela a Tito para que inventara algo y nos sacara del paso. A los dieciséis, cuando empezaron a ponerse piernas fuertes, convocamos a un referí de la Federación: el chino Takawara (era hijo de japoneses, pero para nosotros, y pese a sus protestas, era chino). Ricardo, que era el capitán de ellos, nos acusaba de coimeros: decía que ganábamos porque el chino andaba noviando con la hermana grande del Tanito, y que ella lo mandaba a bombear para nuestro lado. Algo de razón tal vez tendría, pero lo cierto es que, con Tito, éramos siempre banca. Cuando Tito se fue, la cosa se puso brava. Para colmo, al chino le salió un trabajo en Esquel y se fue a vivir allá (ya felizmente casado con la hermana del Tanito). Con árbitros menos sensibles a nuestras necesidades, y sin Tito para que la mandara guardar, empezamos a perder como yeguas. Yo me fui a vivir a la Capital, y algún otro se tomó también el buque, pero, para octubre, la cita siempre fue de fierro. Ahí me di cuenta del verdadero valor de mis amigos. Desde la partida de Tito, perdimos al hilo seis años, empatamos una vez, y perdimos otros tres consecutivos. Tuvimos que ser muy hombres para salir de la cancha año tras año con la canasta llena y estar siempre dispuestos a volver. Para colmo, para la época en que empezamos a perder, a algunos de nosotros, y también de ellos, se nos ocurrió llevar a las novias a hacer hinchada en los desafíos. Perder es terrible, pero perder con las minas mirando era intolerable. Por lo menos, hace cuatro años, y gracias a un incidente menor entre las nuestras y las de ellos, prohibimos de común acuerdo la presencia de mujeres en el público. Bah, directamente prohibimos el público. A mí se me ocurrió argüir que la presión de afuera hacía más duros los encontronazos y exacerbaba las pasiones más bajas de los protagonistas. Y ellos, con el agrande de sus victorias inapelables, nos dijeron que bueno, que de acuerdo, pero que al árbitro lo ponían ellos. Al final, acordamos hacer los partidos a puertas cerradas, y afrontamos la cuestión arbitral con un complejo sistema de elección de referís por ternas rotativas según el año, que aunque nos privó de ayudas interesantes, nos evitó bombeos innecesarios. Igual, seguimos perdiendo. El año pasado, tras una nueva humillación, los muchachos me pidieron que hiciera «algo». No fueron muy explícitos, pero yo lo adiviné en sus caras. Por eso este año, cuando Tito me llamó para mi cumpleaños, me animé a pedirle la gauchada. Primero se mató de la risa de que le saliera con semejante cosa, pero, cuando le di las cifras finales de la estadística actualizada, se puso serio: 22 jugados, 10 ganados, 3 empatados, 9 perdidos. La conclusión era evidente: uno más y el colapso, la vergüenza, el oprobio sin límite de que los muertos ésos nos empataran la estadística. Me dijo que lo llamara en tres días.  Cuando volvimos a hablar me dijo que bueno, que no había problema, que le iba a decir a su vieja que fingiera un ataque al corazón para que lo dejaran venir desde Europa rapidito. Después ultimé los detalles con doña Hilda. Quedamos en hacerlo de canuto, por supuesto, porque si se enteraban allá de que venía a la Argentina, en plena temporada, para un desafío de barrio, se armaba la podrida. A mi primo Ricardo igual se lo dije. No quería que se armara el tole tole el mismo día del partido. Hice bien, porque estuvimos dos semanas que sí que no, hasta que al final aceptaron. No querían saber nada, pero bastó que el Tanito, en la última reunión, me murmurara a gritos un «dejá Carlos, son una manga de cagones». Ahí nomás el Bebé Grafo, calentón como siempre, agarró viaje y dijo que sí, que estaba bien, que como el año pasado, el sábado 23 a las diez en el sindicato, que él reservaba la cancha, que nos iban a romper el traste como siempre, etcétera. Ricardo trató de hacerlo callar para encontrar un resquicio que le permitiera seguir negociando. Pero fue inútil. La palabra estaba dada, y el Tanito y el Bebé se amenazaban mutuamente con las torturas futbolísticas más aterradoras, mientras yo sonreía con cara de monaguillo. Cuando el resto de los nuestros se enteró de la noticia, el plantel enfrentó la prueba con el optimismo rotundo que yo creía extinguido para siempre. El sábado a las nueve llegaron todos juntos en el camión de Gonzalito. El único que se retrasó un poco fue Alberto, el arquero, que como la mujer estaba empezando el trabajo de parto esa mañana, se demoró entre que la llevó a la clínica y pudo convencerla de que se quedara con la vieja de ella. Ellos llegaron al rato, y se fueron a cambiar detrás del arco que nosotros dejamos libre. Pero cuando faltaban diez minutos para la hora acordada, y Tito no daba señales de vida, se vino el Bebé por primera vez a buscar camorra. Por suerte, me avivé de hacerme el ofendido: le dije que el partido era a las diez y media y no a las diez, que qué se creía y que no jodiera. Lo miré al Tanito, que me cazó al vuelo y confirmó mi versión de los hechos. El Bebé negó una vez y otra, y lo llamó a Ricardo en su defensa. Por supuesto, Ricardo se nos vino al humo gritando que la hora era a las diez y que nos dejáramos de joder. Ante la complejidad que iba adquiriendo la cosa, con el Tanito juramos por nuestras madres y nuestros hijos, por Dios y por la Patria, que la hora era diez y media, que en el café habíamos dicho diez y media, y que por teléfono habíamos confirmado diez y media, y que todavía faltaba más de media hora para las diez y media, y que se dejaran de romper con pavadas. Ante semejantes exhibiciones de convicción patriótico–religiosa, al final se fueron de nuevo a patear al otro arco, esperando que se hiciera la hora. Después con el Tanito nos dimos ánimo mutuamente, tratando de persuadirnos de que un par de juramentos tirados al voleo no podían ser demasiado perjudiciales para nuestras familias y nuestra salvación eterna. Fue cuando lo mandé a Josesito a pararse arriba del camión, a ver si lo veía venir por el portón de la ruta, más por matar un poco la ansiedad que porque pensase seriamente en que fuese a venir. Es que para esa altura yo ya estaba convencido, en secreto, de que Tito nos había fallado. Había quedado en venir el viernes a la mañana, y en llamarme cuando llegara a lo de su vieja. El martes marchaba todo sobre ruedas. En la radio comentaron que Tito se venía para Buenos Aires por problemas familiares, después del partido que jugaba el miércoles por no sé qué copa. Pero el jueves, y también por la radio, me enteré de que su equipo, como había ganado, volvía a jugar el domingo, así que en el club le habían pedido que se quedara. Ese día hablé con doña Hilda, y me dijo que ella ya no podía hacer nada: si se suponía que estaba en terapia intensiva, no podía llamarlo para recordarle que tomara el avión del viernes. El viernes les prohibí en casa que tocaran el teléfono: Tito podía llamar en cualquier momento. Pero Tito no aportó. A la noche, en la radio confirmaron que Tito jugaba el domingo. No tuve ánimo ni para calentarme. Me ganó, en cambio, una tristeza infinita. En esos años, las veces que había venido Tito me había encantado comprobar que no se había engrupido ni por la plata ni por salir en los diarios. Se había casado con una tana, buena piba, y tenía dos chicos bárbaros. Yo le había arreglado la sucesión del viejo, sin cobrarle un mango, claro. El siempre se acordaba de los cumpleaños y llamaba puntualmente. Cuando venía, se caía por mi casa con regalos, para mis viejos y mi mujer, como cualquiera de los muchachos. Por eso, porque yo nunca le había pedido nada, me dolía tanto que me hubiese fallado justo para el desafío. Esa noche decidí que, si después me llamaba para decirme que el partido de allá era demasiado importante y que por eso no había podido cumplir, yo le iba a decir que no se hiciera problema. Pero lo tenía decidido: chau Tito, moríte en paz. Aunque no lo hiciera por mí, no podía cagar impunemente a todos los muchachos. No podía dejarnos así, que perdiéramos de nuevo y que nos empataran la estadística.

Al fin y al cabo, en el primer desafío, cuando era un flaquito escuálido por el que nadie daba dos mangos, y que nos venía sobrando (porque en esa época jugábamos en la canchita del corralón, que era de seis y un arquero), yo igual le dije vení pibe, jugá adelante, que sos chiquito y si sos ligero capaz que la embocás. Por eso me dolía tanto que se abriera, y porque cuando se fue a probar al club, como no se animaba a ir solo, fuimos con Pablo y el Tanito; los cuatro, para que no se asustara. Porque él decía y yo para qué voy a ir, si no conozco a nadie adentro, si no tengo palanca, y yo que dale, que no seas boludo, que vamos todos juntos así te da menos miedo. Y ahí nos fuimos, y el pobre de Pablo se tuvo que bancar que el técnico de las inferiores le dijera a los cinco minutos ¡salí perro, a qué carajo viniste!, y el Tanito y yo tuvimos que pararlo a Tito que quiso que nos fuéramos todos ahí mismo, y decirle que volviera que el tipo lo miraba seguido. Nosotros dos, con el Tanito, duramos un tiempo y pico, pero después nos cambiaron y el guanaco ése nos dijo ta’bien pibes, cualquier cosa les hago avisar por el flaquito aquel que juega de nueve, nos dijo señalándolo a Tito que seguía en la cancha. Pero no nos importó, porque eso quería decir que sí, que Tito entraba, que Tito se quedaba, y nos dio tanta alegría que hasta a Pablo se le pasó la calentura, primero porque Tito había entrado, y segundo porque, como yo andaba con las llaves de mi casa, en la playa de estacionamiento pudimos rayarle la puerta del rastrojero al infeliz del técnico. Y después, cuando le hicieron el primer contrato profesional, a los 18, y lo acostaron con los premios, lo acompañé yo a ver a un abogado de Agremiados y ya no lo madrugaron más, y cuando lo vendieron afuera yo todavía no estaba recibido, pero me banqué a pie firme la pelea con los gallegos que se lo vinieron a llevar, y siempre sin pedirle un mango. Ah, y con el Tanito, aparte, cuando nos encargamos de su vieja cuando el viejo, don Aldo, se murió y él estaba jugando en Alemania; porque el Tanito, que seguía viviendo en el barrio, se encargó de que no le faltara nada, y que los muchachos se dieran una vuelta de vez en cuando para darle una mano con la pintura, cambiarle una bombita quemada, llamarle al atmosférico cuando se le tapara el pozo, qué sé yo, tantas cosas. Nunca lo hicimos por nada, nos bastó el orgullo de saberlo del barrio, de saberlo amigo, de ver de vez en cuando un gol suyo, de encontrarnos para las fiestas. Lo hicimos por ser amigos, y cuando él, medio emocionado, nos decía muchachos, cómo cuernos se los puedo pagar, nosotros que no, que dejá de hinchar, que para qué somos amigos, y el único que se animaba a pedirle algo era Josesito, que lo miraba serio y le decía mirá, Tito, vos sabes que sos mi hermano, pero jamás de los jamases se te ocurra jugar en San Lorenzo, por más guita que te pongan no vayas, por lo que más quieras porque me muero de la rabia, entendéme, Tito, a cualquier otro sí, Tito, pero a San Lorenzo por Dios te pido no vayas ni muerto, Tito. Y Tito que no, que quedáte tranquilo, Josesito, aunque me paguen fortunas a San Lorenzo no voy por respeto a vos y a Huracán, te juro. Por eso me dolía tanto verlo justo a Josesito, defraudado, parado en puntas de pie sobre el techo del camión de reparto; y a los otros probándolo a Alberto desde afuera del área, con las medias bajas, pateando sin ganas, y mirándome de vez en cuando de reojo, como buscando respuestas. Cuando se hicieron las diez y media, Ricardo y el Bebé se vinieron de nuevo al humo. Les salí al encuentro con Pablo y el Tanito para que los demás no escucharan. «Es la hora, Carlos», me dijo Ricardo. Y a mí me pareció verle un brillo satisfecho en los ojos. «¿Lo juegan o nos lo dan derecho por ganado?», preguntó, procaz, el Bebé. El Tanito lo miró con furia, pero la impotencia y el desencanto lo disuadieron de putearlo. «Andá ubicando a los tuyos, y llamálo al árbitro para el sorteo», le dije. Desde el mediocampo, le hice señas a Josesito de que se bajara del camión y se viniera para la cancha. Para colmo, pensé, jugábamos con uno menos. Éramos diez, y preferí jugar sin suplentes que llamar a algún extraño. En eso, ellos también eran de fierro. No jugaba nunca ninguno que no hubiese estado en los primeros desafíos. Cuando Adrián me avisó en la semana que no iba a poder jugar por el desgarro, le dije que no se hiciera problema. Hasta me alegré porque me evitaba decidir cuál de todos nosotros tendría que quedarse afuera. Tito me venía justo para completar los once. Para colmo, perdimos en el sorteo. Tuvimos que cambiar de arco. Hice señas a los muchachos de que se trajeran los bolsos para ponerlos en el que iba a ser el nuestro en el primer tiempo. Yo sabía que era una precaución innecesaria. Con ellos nos conocíamos desde hacía veinte años, pero me pareció oportuno darles a entender que, a nuestro criterio, eran una manga de potenciales delincuentes. Cuando me pasaron por el costado, cargados de bultos, Alejo y Damián, los mellizos que siempre jugaron de centrales, les recordé que se turnaran para pegarle al once de ellos, pero lo más lejos del área que fuera posible. Alejo me hizo una inclinación de cabeza y me dijo un «quédate pancho, Carlitos». En ese momento me acordé del partido de dos años antes. Iban 43 del segundo tiempo y en un centro a la olla, él y el tarado de su hermano se quedaron mirándose como

vacas, como diciéndose «saltá vos». El que saltó fue el petiso Galán, el ocho de ellos: un metro cincuenta y cinco, entre los dos mastodontes de uno noventa. Uno a cero y a cobrar. Espantoso. Cuando nos acomodamos, fuimos hasta el medio con Josesito para sacar. Con la tristeza que tenía, pensé, no me iba a tocar una pelota coherente en todo el partido. De diez lo tenía parado a Pablo. Si a los dieciséis el técnico aquél lo sacó por perro, a los treinta y cuatro, con pancita de casado antiguo, era todo menos un canto a la esperanza. El Bebé, muy respetuoso, le pidió permiso al árbitro para saludarnos antes del puntapié inicial (siempre había tenido la teoría de que olfear a los jueces le permitía luego hacerse perdonar un par de infracciones). Cuando nos tuvo a tiro, y con su mejor sonrisa, nos envenenó la vida con un «pobres muchachos, cómo los cagó el Tito, qué bárbaro», y se alejó campante.

Pero justo ahí, justo en ese momento, mientras yo le hablaba a Josesito y el árbitro levantaba el brazo y miraba a cada arquero para dar a entender que estaba todo en orden, y Alberto levantaba el brazo desde nuestro arco, me di cuenta de que pasaba algo. Porque el referí dio dos silbatazos cortitos, pero no para arrancar, sino para llamar la atención de Ricardo (que siempre es el arquero de ellos). Aunque lo tenía lejos, lo vi pálido, con la boca entreabierta, y empecé a sentir una especie de tumulto en los intestinos mientras temía que no fuera lo que yo pensaba que era, temía que lo que yo veía en las caras de ellos, ahí adelante mío, no fuese asombro, mezclado con bronca, mezclado con incredulidad; que no fuese verdad que el Bebé estuviera dándose vuelta hacia Ricardo, como pidiendo ayuda; que no fuera cierto que el otro siguiera con la vista clavada en un punto todavía lejano, todavía a la altura del portón de la ruta, todavía adivinando sin ver del todo a ese tipo lanzado a la carrera con un bolsito sobre el hombro gritando aguanten, aguanten que ya llego, aguanten que ya vine, y como en un sueño el Tanito gritando de la alegría, y llamándolo a Josesito, que vamos que acá llegó, carajo, que quién dijo que no venia, y los mellizos también empezando a gritar, que por fin, que qué nervios que nos hiciste comer, guacho, y yo empezando a caminar hacia el lateral, como un autómata entre canteros de margaritas, aún indeciso entre cruzarle la cara de un bife por los nervios y abrazarlo de contento, y Tito por fin saliendo del tumulto de los abrazos postergados, y viniendo hasta donde yo estaba plantado en el cuadradito de pasto en el que me había quedado como sin pilas, y mirándome sonriendo, avergonzado, como pidiéndome disculpas, como cuando le dije vení pibe, jugá de nueve, capaz que la embocás; y yo ya sin bronca, con la flojera de los nervios acumulados toda junta sobre los hombros, y él diciéndome perdoná, Carlos, me tuve que hacer llamar a la concentración por mi tía Juanita, pero conseguí pasaje para la noche, y llegué hace un rato, y perdonáme por los nervios que te hice chupar, te juro que no te lo hago más, Carlitos, perdonáme, y yo diciéndole calláte, boludo, calláte, con la garganta hecha un nudo, y abrazándolo para que no me viera los ojos, porque llorar, vaya y pase, pero llorar delante de los amigos jamás; y el mundo haciendo click y volviendo a encastrar justito en su lugar, el cosmos desde el caos, los amigos cumpliendo, cerrando círculos abiertos en la eternidad, cuando uno tiene catorce y dice ‘ta bien, te acompañamos, así no te da miedo. Como Tito llegó cambiado, tiró el bolso detrás del arco y se vino para el mediocampo, para sacar conmigo. Cuando le faltaban diez metros, le toqué el balón para que lo sintiera, para que se acostumbrara, para que no entrara frío (lo último que falta ahora, pensé, es que se nos lesione en el arranque). Se agachó un poquito, flexionando la zurda más que la diestra. Cuando le llegó la bola, la levantó diez centímetros, y la vino hamacando a esa altura del piso, con caricias suaves y rítmicas. Cuando llegó al medio, al lado mío, la empaló con la zurda y la dejó dormir un segundo en el hombro derecho. Enseguida se la sacudió con un movimiento breve del hombro, como quien espanta un mosquito, y la recibió con la zurda dando un paso atrás: la bola murió por fin a diez centímetros del botín derecho. Recién ahí levanté los ojos, y me encontré con el rostro desencajado del Bebé, que miraba sin querer creer, pero creyendo. El petiso Galán, parado de ocho, tenía cara de velorio a la madrugada. Ellos estaban mudos, como atontados. Ahí entendí que les habíamos ganado. Así. Sin jugar. Por fin, diez años después íbamos a ganarles. Los tipos estaban perdidos, casi con ganas de que terminara pronto ese suplicio chino. Cuando vi esos ademanes tensos, esos rostros ateridos que se miraban unos a otros ya sin esperanza, ya sin ilusión ninguna de poder escapar a su destino trágico, me di cuenta de que lo que venía era un trámite, un asunto concluido. Mientras el árbitro volvía a mirar a cada arquero, para iniciar de una vez por todas ese desafío memorable, Josesito, casi en puntas de pie junto a la raya del mediocampo, le sonrió al Bebé, que todavía lo miraba a Tito con algo de pudor y algo de pánico: “¿Y, viste, jodemil…? ¿No que no venía? ¿no que no?”, mientras sacudía la cabeza hacia donde estaba Tito, como exhibiéndolo, como sacándole lustre, como diciéndole al rival moríte, moríte de envidia, infeliz. Pitó el árbitro y Tito me la tocó al pie. El petiso Galán se me vino al humo, pero devolví el pase justo a tiempo. Tito la recibió, la protegió poniendo el cuerpo, montándola apenas sobre el empeine derecho. El petiso se volvió hacia él como una tromba, y el Bebé trato de apretarlo del otro lado. Con dos trancos, salió entre medio de ambos. Levantó la cabeza, hizo la pausa, y después tocó suave, a ras del piso, en diagonal, a espaldas del seis de ellos, buscándolo a Gonzalito que arrancó bien habilitado.

En caso que los autores no deseen que su cuento y su audio no aparezcan en este blog, por favor comuníquese con quien suscribe. Gracias! Los enlaces que aparecen en el textos no han sido ingresados por la autora, es publicidad no autorizada!!

Anuncios
Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , ,

Otra Chance!

Quién es Alejandro Wagner?

Como ya es habitual en este blog, quiero contarles que se esta preparando otro workshop de Wissen Kontakte Chancen. Tendrá lugar el jueves 7 de marzo y el tema que se tratará es: “Goldene Finanzregeln für Frauen” – “Hairat/Scheidung – Tod/Geburt “, si sabes alemán, aunque sea un poco hay que estar presente para aprender todas las posibilidades que ofrece Alemania y aprender estas reglas de oro!!

Como siempre estará a cargo Alejandro Wagner, y aunque ya lo he presentado como coordinador de estos seminarios, nunca hemos hablado de él. Alejandro es un mexicano que llegó a Alemania cuando tenía 18 años, en Göttingen y Heidelberg estudió derecho pero la vida lo llevó para el lado de las finanzas, trabaja actualmente para MLP en el sector de Servicios Financieros como Senior Consultant.

la foto

Hablando con él sobre su cambio de rumbo (del Derecho a las Finanzas), Alejandro contaba que: “mi trayectoria nunca fue asi planeada, siempre fuí de romper estructuras y aprovechar las oportunidades que se presentaban en el camino. De joven quise ser escritor pero luego, en los 80` llegó la hiperinflación a México y eso me marcó muchísimo. Recuerdo una anécdota con mi madre que fue decisiva para mi futuro, ella me dijo que hubiéramos podido ser ricos como Carlos Slim si ella hubiera comprado acciones de Telmex cuando salió a la bolsa, pero que nunca lo hizo por negligencia. Ahi estuvo el punto de inflexión y entré al mundo de las finanzas. Esa conversación con mi madre quedó tan grabada  que, cuando salió Telekom a la bolsa en Alemania  compre acciones con dinero prestado de mi abuelita. Hice una pequeña fortuna y me salve del crash del 2000. Fue muy buena decisión gané el dinero que necesitaba para mudarme a Berlin, comprarme un departamento y un auto.

Asi fue como comencé a estudiar economía. Trabajé en Dresdner Bank en el monitoreo de las crisis financieras de los ´90 y en la Supervisora de Bancos (Bankenaufsicht). Como me encanta el trato con la gente, decidi en 2001 ser asesor financiero en MLP. Se me hace curioso, que de nuevo fue una crisis financiera, que me llevo hacer los Talleres de “Wissen,Kontakte,Chancen…”

Etiquetado , , , , , , , , , , , ,

Haßloch una ciudad con voz propia.

La cuidad que mas dice sobre el gusto de los alemanes.

Haßloch es una ciudad alemana ubicada en la región de Renania-Palatinado. Allí, entre bosques y viñedos se encuentra este lugar que pasa inadvertido en las guías turísticas, sin embargo Haßloch con sus 20.000 habitante „habla“ en nombre de todo el país. Qué tiene de especial esta ciudad? Esta ciudad con 3.400 hogares que participan activamente en la investigación del mercado se ha convertido en el tubo de ensayos perfecto para saber qué, cómo y cuánto les gusta a los alemanes en casi todos los rubros.

La composición demográfica de la ciudad, la tipología familiar, la renta anual, los porcentajes de población activa, pasiva, casamientos, divorcios, solteros, simpatías políticas y demás variantes sociológicas sitúan a Haßloch en el „gusto medio“ alemán.

El Instituto de investigación de Mercado, GfK de Nüremberg en 1985 instaló su base de operaciones iniciando un gran laboratorio de opinión sobre los productos que aún no salieron a todo el mercado alemán, primero ingresan a esta ciudad y luego de analizar como ha reaccionado „ese pequeño“ mercado pueden comprobar que impacto tendrá a gran escala. Los 3.500 hogares que participan disponen de tarjetas electrónicas en la cual queda registrado que productos consumen al comprar en el supermercado. Igual que una tarjeta de crédito, la cajera del supermercado con un solo „cling“ deja registrado qué producto tiene mejor recepción.

Pero no termina ahí el tema, en la televisión local se emiten anuncios especiales para observar la incidencia del Marketing sobre el consumidor, como hacen ésto? A la mitad de la población les llegan ciertas publicidades de determinados productos y a la otra mitad no. Los hogares que participan también reciben una revista gratuita en donde pueden ver la publicidad de los productos y en cuál de los siete supermercados de la ciudad pueden conseguirlos.  A su vez, los productos en las góndolas de están cuidadosamente ubicados para poder analizar el impacto del producto según el lugar y la manera en que se encuentra en el punto de venta. De esta forma pueden analizar cada uno de los eslabones en el proceso de Marketing. 

Los productos permanecen tres meses en las estanterías de Haßloch, durante ese tiempo la empresa investigadora podrá determinar qué productos estan listos para salir al mercado nacional y cuáles no.
Esta cuidad soporta todos los sondeos, convirtiéndose así en la voz de todo el país y como si esto fuese poco allí se encuentra un parque de diversiones „Holiday Park“ en donde se puede subir a una de las montanas rusas mas altas de Europa.
Como ven no siempre hay que figurar en los mejores libros para ser importante!

Lutherkirche-Hassloch-Pfalz-a24238502

Etiquetado , , , , , , , , , , , , ,

La fotografía artística en la RDA

Exposición de Fotografía en Berlinische Galerie.

Hasta el 28 de enero en Berlinische Galerie de Berlin, tendremos la oportunidad de ver la exposición de fotografía artística, “Geschlossene Gesellschaft. Künstlerische Fotografie in der DDR 1949-1989 ” (“Sociedad cerrada. Fotografía artística en la RDA 1949-1989”).

Uno de los comisario de esta exposición, Ulrich Domröse en una entrevista realizada para el diario „Berliner Zeitung“ destacaba la importancia de esta muestra realizada por fotógrafos de aquella época, los cuales a su conocer no superaban los 80 profesionales en fotografía artística.

En esta exposición tenemos la oportunidad de ver casi 250 obras de 34 artistas de la antigua RDA, situándose como la primera retrospectiva mundial consagrada a la fotografía artística en la antigua Alemania comunista y batiendo todos los record de visitantes hasta ahora registrados en en la Galería, ya son mas de 20.000 personas la han visto.

la foto DRA-1Domröse asegura que no fue fácil la elección final de las fotografías, con tanto y excelente material se podría haber montado una gran retrospectiva fotográfica de la RDA, pero la intensión no era otra que mostrar el medio fotográfico en aquella época, en esta muestra la foto cobra valor artístico mas que histórico. Dentro de las obras expuestas se encuentra la obra de Christian Borchert, las famosas series de familias de diferentes localidades de la esfera soviética retratadas en la intimidad de sus viviendas. 

Según la la opinión de Patrick Hansen, crítico de arte de RBB (radio pública berlinesa), el retrato de la vida cotidiana fue el tema que dominó la esfera fotográfica hasta bien entrados los años 70, aunque lamentablemente las escenas registradas en muchas ocasiones eran ajenas a la realidad de la sociedad. El Estado se impuso de una u otra manera para asegurar que quería dejar asentado en la historia, por este motivo, dice Hansen que las partes más interesantes de esta muestra aparecen a partir de finales de la década de los 70, con el desarrollo de las subculturas juveniles, la irrupción del punk y poco más tarde, con el rock gótico y los sonidos industriales.

Ulrich Domröse continua explicando que, “La fotografía en la RDA estaba asociada con el arte no comercial, pero tenía un gran impacto social, ya que todas las pequeñas exposiciones de principios de los 80 se encontraban en los centros de cultura, en los locales sindicales y en las pocas galerías locales. Los jóvenes la consideraban como una nueva forma de expresión y a los mayores les interesaba porque también reproducía una realidad que ellos habían experimentado”. Por ejemplo, cuenta que una muestra de Gundula Schulze-Eldowy en la galería Weißer Elefant, en 1988, obtuvo más de 4.000 visitantes en muy poco tiempo hecho poco común por aquellos días.

Nota: Recomiendo no dejar de ver este link sobre Gundula Schulze Eldowy.

la foto DRA-2la foto DRA-3la foto DRA-4Las fotos de este artículo han sido extraídas de la red.

Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Wissen, Kontakte und Chancen

Llegar a otra tierra y estar a punto de ingresar al mercado laboral siendo extranjero o nativo genera muchos interrogantes, el primero es dónde buscar esa información.

Si hace poco llegaste a Berlin y no sabes qué impuestos debes pagar? O hace mucho estas acá y te gustaría emprender tu propio negocio? Si no sabes cómo presentar un curriculum eficiente? O quizás, venís de otro lugar con un emprendimiento y te gustaría continuarlo en Berlin.

Tenes un capital y te interesan las inversiones inmobiliarias u otro tipo de inversiones? Sábes que impuestos hay que pagar en Alemania? Qué seguros debemos tener en cuenta “casi obligatorios” y cuales son “optativos”?

Si alguna de estas preguntas son de tu interés, existe la posibilidad de encontrar las respuestas de forma gratuita en alemán y en español. Alejandro Wagner experto en Finanzas, creador y coordinador de estos seminarios que datan desde 2008 aborda estas temáticas informándonos como establecernos y como prever riesgos con los seguros apropiados.

Estos workshops se llevan a cabo todos los primeros jueves de cada mes en la sede de MLP de Berlin.

wissen

El jueves pasado la temática tratada fue: “Arte y Ciencia de crear un Negocio Propio y Las principales formas Jurídicas en el Derecho Alemán”, teniendo la enorme alegría de participar como expositora en este último tema. Viví esta experiencia con mucho entusiasmo, disfrutando de un auditorio lleno de inquietudes y motivación característico de los soñadores que se atreven a emprender. La cita nos reunió a las 18.30 hs en Kurürstendamm 67. Inició el encuentro Alejandro y nos habló sobre qué debemos tener en cuenta a la hora de convertirnos en emprendedores, luego de la pausa con reconfortante café y bebidas frescas, hable sobre algunos tips necesarios a la hora de estar frente a un proyecto de negocio. Aborde las principales características de las Personas Jurídicas en Alemania como así también las consecuencias de ser autónomo en este país. Luego del cierre a cargo del coordinador llego la hora de conocernos un poco mejor, intercambiamos contactos y disfrutamos de los Tamales que aporto Gourmet Xmas Dinner. Así son estos encuentros, no solo se trata de información, también funciona como un espacio de red de contactos, se fomenta la unión de profesiones o intereses afines, la posibilidad de encontrarnos para hacer mas rico nuestro camino o diseñar caminos comunes.

En este espacio también podemos presentar nuestro producto e informar porqué vale la pena conocerlos, así lo hicieron Velegui Saavedra y Guillermo Luengas, cuya empresa gastronómica, Gourmet Xmas Dinner, nos brinda una amplia carta de posibilidades a la hora de sentarnos a la mesa, y como la distancia no es una excusa, pudimos también  disfrutar de una obra maravillosa realizada por Daniel Palma, artista mexicano al que esperamos pronto nos visite en Berlin.

daniel palma

Obras de Daniel Palma – Foto extraída de la red 

Estos seminarios se retomaran el próximo año, para obtener mas información podemos acceder a “Wissen, Kontakte, Chance” y empezar a participar. Cómo? Uniéndonos al grupo tendremos la oportunidad de sugerir temas que luego se transformaran en workshops o establecer un contacto directo con Alejandro quien esta abierto a nuevas propuestas.

Los temas que se han tratado en los talleres son variados, dentro de los que fueron en idioma alemán encontramos:

  • Karriere & Persönlichkeit “Beruf & Berufng”. Alejandro Wagner mit Dr. Gregor Wittke
  • Die goldenen Finanzregeln “Immobilienfinanzierung” . Alejandro Wagner
  • Karriere – Workshop für Industrietechnologen Entwickelt für den Alumniverein der Siemens Technik Akademie e.V. Alejandro Wagner

Talleres en idioma español:

  • Como hacer networking por Alejandro Wagner
  • Inversiones Inmobiliarias
  • “Caleidoscopio” – Marketing por Alejandro Wagner
  • Impuestos y Legalización de títulos universitarios por Alejandro Wagner y José Luis Pizzi
  • Arte y Ciencia de crear un Negocio Propio y Las principales formas Jurídicas en el Derecho Alemán por Alejandro Wagner y Andrea Seibold

Para el próximo año se esta programando tratar los siguientes temas: uso y desuso de las Redes Sociales, las mujeres y los seguros, emprendedores y emprendimientos, exportación, etc. Como verán viene un año 2013 con una excelente oportunidad para convertirnos verdaderos dueños de nuestro: Wissen, Kontakte und Chancen!

 

Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Cortometrajes: Metrópolis Buenos Aires

El Festival Internacional de Cortometrajes, Interfilm, se llevo a cabo el 17 de noviembre en Berlin. Este Festival Internacional de Cine es el segundo mas importante, luego del conocido Berlinae. En 1982 se inicio como un proyecto alternativo, Festival de Cine Super 8, treinta años después en su XXVIII edición nos ha traído mas de 500 cortometrajes seleccionados entre 7.000 trabajos provenientes de 135 países. Este año se contó con 7 competencias, alguna de ellas fueron: una de cine Alemán, cine internacional, cine ecológico, cine de confrontaciones y cine absurdo.

En una función especial, Metrópolis Buenos Aires, se mostraron estos cortometrajes que muestran la ciudad con sus celestes y no tan blancos, la city porteña en continuo contraste con la periferia, las pasiones y las búsquedas. Una montaña rusa que nunca deja de funcionar elevándonos la adrenalina en cada cada vuelta.

Quiero presentarles hoy el cortometraje llamado Medianeras, es uno de los dos que  mas me gusto. Dirigido por Gustavo Taretto, la actriz principal es la cuidad de Buenos Aires, temática de estos cortometrajes. El director juega con las imágenes de la gran urbe mostrando parte de la idiosincrasia cultural. Las “irregularidades estéticas y éticas”. La voz en off nos lleva a lo mas profundo de la raíz…. “estos edificios que se suceden sin ninguna lógica demuestran una falta total de planificación, exactamente igual es nuestra vida, la vamos haciendo sin tener la mas mínima idea de como queremos que nos quede”.

Mañana seguiremos viendo que mas se presentó!

Etiquetado , , , , , , , , , , , , ,

Buñuelos

Esta foto es extaída de la red.

Si hablamos de buñuelos en las familias argentinas seguro encontraremos varias recetas, les voy a pasar lo básico de la masa, las opciones que se pueden combinar y luego a experimentar!

Ingredientes:

  • 2 huevos
  • 150 g de azúcar
  • 50 cc de leche
  • 300 g de harina
  • 3 cditas de polvo para hornear
  • grasa o aceite c/n

Preparación:

En un bol ponemos la harina, el polvo para hornear y el azúcar. Mezclamos y añadimos los huevos y la leche. La masa tiene que quedar chirle, esto es: cuando levantas una cucharada de masa y lo dejas caer debe hacerlo de forma líquida pero no demasiado.

Opciones:

Antes de terminar la masa se puede saborizar con:

  • esencia de vainilla.
  • 2 cdas de cáscara y un poquito de jugo de limón
  • 2 cdas de cáscara de naranja y un poquito de jugo de naranja.

Podemos solo saborizar o bien podemos incorporar:

  • pasas de uva
  • trocitos de manzana
  • nueces/avellanas cortadas en trozos

Luego se calienta abundante aceite o grasa, los buñuelos tienen que “nadar”. Con una cuchara grande o chica según el tamaño que prefiramos incorporamos la masa a la grasa o el aceite caliente. Secreto: antes de llenar la cuchara con masa, ingresala en la sartén y “bañala” de aceite o grasa, de este modo el líquido hace una capa impermeabilizante que impide la masa se pegue constantemente a la cuchara. Pero como siempre queda un poco de masa, este truco hacelo por cada buñuelo que incorpores al aceite, de esta forma será mas fácil sacar el excedente que va quedando en la cuchara. La grasa o aceite debe estar en punto medio, si lo dejas calentar demasiado los buñuelos no se cocinaran por dentro. Una vez cocidos los dejas así o podes espolvorearlos con azúcar común, impalpable.

Etiquetado , , , , , , , , , ,

Boosa, cine y Jazz

Vivir en Berlin es igual a la Navidad cuando éramos pequeños y estábamos frente a los regalos!! El fin de semana, como anuncié en el artículo anterior, esta el evento de puertas abiertas en los ateliers de Charlottenburg. El lunes 29 Lucas Santtana en concierto, desde el jueves 1 hasta el 4 de noviembre el Festival de Jazz, sin olvidar a la Tertulia de Cine en Castellano sobre el film “Voces inocentes”!!

Definitivamente estoy frente a mis regalos y no se cual de todos abrir primero, veamos por dónde comenzar!

Fechas:

Les dejo un adelanto  de Lucas Santtana (#)

Etiquetado , , , , , , , , , ,

Match Creativo en Kreuzberg – Creative Match Kreuzberg

En 2010 fue lanzado en Kreuzberg el Match Creativo auspiciado por Red Bull. El concepto es agrupar creativos, artistas, fotógrafos, restauradores y compartir exposiciones que van desde murales hasta performances, de actuaciones en vivo a fiestas.

El jueves 25 de octubre en el Salon Loftus, Maybachufer 48, 12045 Berlínen,  a las 22 hs. estará The Swingers con Swing Band “Polish Caffee” desde Budapest. El Salon Loftus es la antigua cantina de una fábrica de máquinas. Hoy restaurado es perfecto para una noche de baile swing, si hacen click aquí podrán acceder al calendario de los próximos eventos.

Atención a los fotógrafos, hay un consurso muy interesante con una cena de premio en el Bar Raval.

Die Loftus Hall, ehemalige Kantine einer Neuköllner Spielautomatenfabrik, wienert das Parkett für einen entspannten Swing Tanzabend. Das Kleine Reise Team hat die alten Räume wieder salonfähig gemacht und nimmt euch mit auf eine Reise in die Vergangenheit. Stilecht spielen Polish Coffee aus Budapest live ihren Gipsystyle und die DJs Marcus is stranger than fiction! und Balboa Cid weitere Swingsounds zum Tanz auf. www.loftushall.de  

Zum dritten Mal findet das „Creative Match“ in Kreuzberg statt. Die Veransta

Zum dritten Mal findet das „Creative Match“ in Kreuzberg statt. Die Veransta

ltung, die 2010 von Red Bull ins Leben gerufen wurde, verwandelt das bunte Viertel Berlins in einen lebendigen, kreativen Organismus, der sich entfaltet, wächst und den grauen Alltag verschlingt. Das Konzept sieht vor Kreative, Künstler, Galerien mit Gastronomen zusammen zu bringen, und gemeinsam mit den Besuchern ein Fest der Kreativität, der Vielfalt und Freude zu feiern. Von Fotoausstellungen bis zu einem Kostümball ist alles dabei. Workshops für Kinder, Wandgestaltungen, Performances, Live-Acts und Parties. Weitere Informationen finden Sie hier oder auch auf Facebook

EyeEm meets Creative Match Kreuzberg: lade deine Fotos über die Berliner Foto-App hoch und gewinne ein Dinner in der Bar Raval.
CMK Kurator Atilano Gonzalez persönlich kürt das beste Foto. Mehr Infos hier.

Etiquetado , , , , , , , , , , , ,

Afro – Gospel en Berlin

Afro-Gospel tiene una amplia agenda en Berlin, el día 17 de noviembre en Französische Dom a las 20 hs podremos escucharlos. Hay que tener en cuenta que tambien cantarán en otros lugares con entrada gratuita.

Afro Gospel – Bona Deus bei popula: Laut den hier vorliegenden Informationen (Stand: 17.10.2012) handelt es sich bei Afro Gospel – Bona Deus um ein Event der Kategorie Konzerte & Nachtleben und startet in 31 Tagen. In der Umgebung von der Location Französischer Dom liegen weitere, sehr beliebte Veranstaltungsorte. Zu den beliebtesten Locations gehören: Französische Friedrichstadtkirche, Konzerthaus Berlin und Konzerthaus am Gendarmenmarkt.  Wer an Afro Gospel – Bona Deus teilnehmen möchte, kommt an der Stadt Berlin nicht vorbei, denn das ist der einzige Ort, wo man diese Veranstaltung finden wird. Mit 14244 Terminen in der Kreisfreien Stadt Berlin, in den Rubriken Ausstellung, Musical und Theater, ist Afro Gospel – Bona Deus am Samstag nur eine Veranstaltung unter vielen, die am 17. November 12 stattfindet. Klicke jetzt auf Afro Gospel – Bona Deus Tickets Bestellen, um zu erfahren, welche Tickets zu welchen Preisen noch lieferbar sind. In manchen Fällen können gekaufte Tickets auch zu Hause ausgedruckt werden. Popular listet die Top Events der Woche. Afro Gospel – Bona Deus kommt auf keinem Platz der Top100 der Top Events der Woche in Berlin. Ein Facebook like oder eine Bewertung und ein Kommentar gehen neben den Aufrufen in die Wertung mit ein. So zeigst du allen, was in Berlin besonders beliebt und beachtenswert ist. Wenn du möchtest, kannst du den Termin auch auf deinem Blog oder deine Website einbinden.  Das Widget lässt sich kinderleicht in Größe und Design anpassen. Wenn du verantwortlich für diese Veranstaltung bist und gerne Informationen oder ein Bild ergänzen möchtest, beantrage bitte hier Bearbeitungsrechte (by). 

Afro-Gospel Kalender: click!

Etiquetado , , , , , ,
Anuncios